Brasil volvió a golpear fuerte

En un duro partido, clave para definir el pasaje a la Main Round, Brasil venció 25-23 a Rusia. La ex-URSS nunca logró acomodarse a la defensa brasileña, que contó con un Bombom desorbitante bajo los tres palos.  

Brasil y Rusia se enfrentaron hoy a las 15.30 (hora local) en Berlín, en un duelo que definía la clasificación a la Main Round. Si la ex-URSS ganaba, aseguraba su pasaje a la siguiente fase del mundial, mientras que los de Nunes necesitaban vencer para jugarse la clasificación ante una ya eliminada Corea. Así, en un encuentro en el que ambos seleccionados cargaban con mucha presión, la verdeamarelha venció 25-23 a una Rusia que nunca pudo ponerse arriba en el tanteador. La clave del encuentro: “Bombom” Almeida, que cerró el partido con un 46% de efectividad.

La defensa 5-1 abierta a la que Brasil nos tiene acostumbrados, y con la que logró su primera victoria del mundial frente a Serbia (en otro partido muy duro e importante para obtener el tercer puesto del grupo), fue uno de los factores determinantes del partido, puesto que le permitió robar varias bolas e incomodar al equipo europeo. Asimismo, los brasileños pusieron mucho empeño e intensidad a esta defensa; a eso hay que sumarle el esfuerzo de jugadores clave, tales como Borges y Toledo, a la hora de recuperar pelotas en el repliegue defensivo, habiéndose tirado de cabeza en más de una ocasión.

Con un ataque ordenado en el inicio del primer tiempo, agregándole las pelotas que su defensa (y Bombom) recuperaba, es que Brasil pudo ir construyendo la diferencia de cinco tantos (15-10) con la que se fue al descanso, tras un penal sin tiempo atajado por Ferrugem.

De esta manera, el complemento arrancaba con bola para Rusia, que sabía que debía achicar la diferencia lo antes posible para llegar al final del encuentro con posibilidad de vencer a los de Nunes. Así, consiguieron un parcial inicial de 2-0, pese a las buenas intervenciones de Ferrugem (quien, tras atajar el penal en el cierre del primer tiempo, se quedó en el arco).

Sin embargo, el segundo tiempo presentó a un Brasil errático, cosa que le permitió a los rusos acercarse. Tanto fue así que, hacia los quince minutos finales, Rusia logró empatar el encuentro en 19 tantos; hasta ese momento, Brasil solo había convertido cuatro goles en ese tiempo. Con doce minutos por jugarse y viendo a su equipo errático luego de empatar las cosas (Borges le había convertido sin arquero, volviendo a poner a su seleccionado arriba por la mínima), Peric pidió tiempo muerto.

Pero, después de haber pedido minuto, todo le saldría al revés a los de europeos. Así, Brasil le convirtió un parcial de 4 a 1, poniéndose 24-20 arriba con seis minutos por jugarse. Para colmo, unos minutos antes, Timur Dibirov, el estandarte y goleador de la ex-URSS, vio la tarjeta roja (¿debió haber sido azul?) por empujar a Bombom luego de que este festejara una nueva atajada.

Aún así, tras dos goles consecutivos, los rusos lograron recortar la diferencia de gol a dos, con menos de tres minutos por jugarse. Esto se debió a que en este lapso volvió a verse al Brasil errático de comienzos del complemento. Sin embargo, hay un mano a mano errado por los rusos con un minuto y medio por jugarse, que prácticamente sentencia el encuentro. Así, con una pelota muy caliente, Vinicius Teixeira (el pivot) convirtió el gol 25 de su seleccionado, pudiendo así estirar la diferencia a tres tantos con un minuto por jugarse. Finalmente, Brasil estiró su última posesión y pudo quedarse con el partido, venciendo 25-23 a Rusia.

Probablemente el partido hubiera sido diferente si los rusos hubieran podido contar con Dibirov en los últimos nueve minutos, quien por no poder controlar su temperamento vio una merecida tarjeta roja. De todas formas, esto no debe soslayar el enorme partido que realizó Bombom. Asimismo, hay que destacar a Borges (MVP), Langaro y Toledo, que fueron las claves de su equipo (y jugaron prácticamente todo el partido) en ataque, habiendo convertido, entre los tres, 18 de los 25 goles de Brasil.

Así, poco a poco, comienza a cerrarse el grupo A de cara a la Main Round. Rusia debe vencer a Francia para intentar conseguir pasar de ronda en el mundial; mientras que los de Nunes deberán enfrentarse a Corea, donde deberían intentar conseguir la mayor diferencia de gol posible, por si ocurriera un imprevisto entre Francia y Rusia. De esta manera, Brasil tiene prácticamente atada (salvo que el equipo asiático dé una sorpresa en este partido) la clasificación en uno de los grupos más duros que el mundial presenta, habiendo podido cambiar el chip luego de haber perdido con Alemania. Si pasaran de ronda, los brasileños conseguirían su mejor clasificación histórica en un mundial, ya que, de mínima, les aseguraría el duodécimo puesto.

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