Laura Lahora: “Ojalá todos puedan salir a competir fuera, aprender de otras ligas y crecer un poquito más”

Laura Lahora Ghelardi es una argentina que vivie en España desde los ’90. Su pasado en Ferro y en la Selección, y su actualidad en España, en esta nota.

Hoy en día vemos jugadoras y jugadores, jóvenes y mayores, irse a Europa a probar suerte e -intentar- asentarse en el balonmano del Viejo Continente. La premisa “que se vayan todos” es moneda corriente en el país, donde nuestro deporte, todavía, transita el camino del amateurismo: se debe pagar para jugar y los jugadores tiene otras ocupaciones y no se dedican 100% al handball.

Hubo jugadores que se animaron a esto, muchos años antes que Elke Karsten, los hermanos Simonet y otros tantos que, día a día, disfrutamos en defendiendo la camiseta argentina, tanto en La Garra como en Los Gladiadores. Hoy nos quedamos con una jugadora que, a comienzos de la década del 90, decidió partir y terminó asentándose en España: Laura Lahora Ghelardi.

Para los jóvenes lectores de nuestra página, el nombre de Laura les sonará desconocido y seguramente no puedan asociarlo con un rostro. Pero los más grandes sí pueden darse este lujo, incluso pueden recordarla dentro del 40×20, sea con la camiseta de Ferro Carril Oeste, club donde en que fue captada desde las colonias deportivas, o con la de la Selección Nacional.

Su etapa argentina

Laura, con la 8 del Ferro campeón en la década del 80 (abajo, la primera desde la izquierda).

Retrocediendo en la línea del tiempo, sus inicios con el handball fueron en la escuela Antonio Bermejo y en la colonia deportiva de Ferro, donde fue captada por los profesores. Desde este momento, siempre estuvo ligada al Verdolaga, su único club en Argentina. Jugando para la institución de Caballito, Laura logró, a nivel mayores, los torneos Metropolitanos (1987 y 88), Nacional (1988), el Torneo República (1987) y 25 de Mayo (1988); más el subcampeonato metropolitano de 1986. Al día de hoy, y pese a la distancia, sigue en contacto con sus amigas de aquellos años de la década del 80 de Ferro y destaca: “Tuve la suerte de pertenecer a un club que le enseñó mucho en este deporte y con muy buenos entrenadores”.

— Actualmente, ¿seguís a Ferro en la Liga de Honor Damas?

— No, la verdad que sigo poco. Sigo las noticias desde facebook o lo que cuelgan en el grupo que tenemos de ex jugadoras de mi equipo, que a veces ponen alguna novedad o resultados. De vez en cuando Susana Lozada, que tengo una muy buena amistad con ella, me trae algún partido, alguna novedad o me cuenta. Es muy difícil seguir el handball de Argentina, porque no tengo forma de ver partidos de allá muy fácilmente.
Por ejemplo, me he quedado muy disgustada de no poder seguir los partidos de los Juegos Panamericanos. Conozco mucho a las chicas que están jugando aquí, en España, aquí sí las sigo a todas. Me dio mucha tristeza no poder verlos porque no están abiertos para verlos fuera de Argentina.

Laura con el plantel argentino que disputó el Sudamericano 1987.

Su primer torneo vistiendo la celeste y blanca fue a los 16 años, cuando disputó un Sudamericano en Uruguay en el año 1984. En la Selección Mayor disputó el Torneo Panamericano 1986, el Torneo Sudamericano de 1987 y 1988, en el que fue capitana del equipo, y los Juegos Panamericanos de 1995 (5to lugar), que se disputaron en el país. “Viendo las cosas así, a la distancia, me hubiese gustado que existieran categorías inferiores”, detalla Laura rememorando sus años vistiendo la celeste y blanca.

— ¿Te quedó la deuda de disputar un Mundial con Argentina?

— Si, por supuesto. En nuestra época no hemos tenido nunca la posibilidad de clasificar a un Mundial, ni para Juegos Olímpicos, estaba muy lejos eso. Además no había la cantidad de plazas continentales que hay ahora, no entraba en la opción. Hoy por hoy, me da una envidia sana ver que muchos países de Sudamérica pueden participar de Mundiales y competir contra niveles más altos. Me hubiese encantado que me pasara a mi.

— ¿Cómo ves el nivel de las argentinas que están en España?

— Me parece espectacular que las chicas puedan venir a Europa. El mercado se empezó a mover mucho más después de mi llegada y esto es, en este momento, el gran cambio que tiene Argentina tanto en femenino como en masculino. Aquí en Alcobendas estuve como segunda entrenadora, tuve a Sol Ceballos y a Maqui Gandulfo.
Las chicas que llegaron a España se han adaptaron muy bien, son trabajadoras, son chicas que ponen muchas ganas y los entrenadores están contentos con ellas. Lo he hablado con Dady Gallardo cuando vinieron a hacer una gira durante el año pasado. Mientras puedan venir y seguir creciendo, bienvenido sea para el handball argentino.

Vida en España

Después de terminar el profesorado de Educación Física en el Instituto Romero Brest, Laura llegó a la Península Ibérica en el año 1990, junto con Mónica García, por recomendación de Enrique Menéndez y Jorge Meccia, sus entrenadores en la Selección. Jugó tres años en División de Honor Femenina, en el EMT Pegaso, y luego en San Sebastián de los Reyes, ascendiendo a División de Honor Plata y dejando la actividad en 1995, después de los Juegos Panamericanos.

— ¿Te costó adaptarte a la vida en España?

— La adaptación fue bastante complicada. En esa época no había forma de comunicarte con Argentina como la hay ahora. Llamábamos una vez, cada 15 o 20 días, cuando podíamos conseguir dinero. A nivel deportivo, el nivel español de esa época era muy bueno, había muchas jugadoras extranjeras, por partido podían jugar solamente tres, e inversión de las empresas en División de Honor. Fue un acierto venir, estoy convencida que no me quedaba mucho más tiempo de jugar al handball en Argentina; por problemas de trabajo, de motivación. Aquí me di cuenta que todavía estaba con mucho margen de aprendizaje.

— ¿Y al nivel handbolístico?

— Los primeros cinco meses aquí parecía que en mi vida había jugado al handball, físicamente estaba a años luz de todo el equipo, que siempre estaba peleando la primera plaza de la Liga. Fue muy difícil ponerme en forma y llegar a ese nivel.
Es una satisfacción personal saber que pude aprender, mejorar y competir a este nivel. Si no me hubiese planteado tener familia con mi pareja, podría haber seguido unos cuantos años más. Dejé en mi mejor momento deportivo.

Actualmente trabaja como profesora en un colegio y tiene dos hijos: Matías y Daniela. Ambos llevan el handball en los genes, pero es su hija menor quien sigue en actividad, ya que la zurda se desempeña en el Balonmano Alcobendas de la Liga Guerreras Iberdrola española. Haciendo un paralelismo con Los Gladiadores, se da el mismo caso que con Gonzalo Carró Castro, pívot del Pontault-Combult de la ProLigue francesa que juega para el seleccionado argentino desde 2015, ya que es hija de argentinos: “mi hija lleva una trayectoria aquí, está encaminada con la Selección Española desde la base, es española y se ha formado con este grupo de amigos y cuerpo técnico. En julio ha jugado el Europeo Junior y tiene posibilidades de jugar el Mundial, si hace una buena temporada“, explica Laura mientras se encuentra de vacaciones laborales.

Daniela Moreno Lahora, jugando en el Europeo Junior de Hungría 2019. España terminó en la 7ma colocación.

— ¿Ves posible que, en un futuro, se dé un caso como el de Carró Castro con Daniela?

— Yo creo que estas cosas nunca hay que descartarlas, la vida da muchas vueltas y uno no sabe lo que puede pasar. Puede haber una posibilidad; pero ella es española y se ha criado aquí, no va a cambiar porque yo sea argentina. Evidentemente mis hijos tienen su corazoncito argentino, se la pasan viendo y animando a la Selección Argentina. Pero, bueno, en estos momentos no está el planteamiento de que eso sea posible.

— ¿Qué le recomendas a las y los jóvenes que juegan en Argentina?

— Es difícil que yo pueda recomendar después de tantos años que estoy fuera de allí. Lo que puedo decir, por las chicas que van viniendo y los resultados que voy viendo, es que no se perdió la esencia de lo que he vivido en la Argentina: el trabajar y querer a tu camiseta, la ilusión de competir y querer ser mejor. Que no pierdan el puntito de humildad que nos da la situación que vivimos y con la que nos formamos allá, que no pierdan la ilusión y sigan trabajando. Ojalá todos puedan salir a competir fuera, aprender de otras ligas y crecer un poquito más; aunque a mi me encantaría que todos pudieran crecer ahí. Espero que este trabajo que se está haciendo con las generaciones, sobre todo en las que están en la absoluta, no deje de seguir en esta evolución. Pero el puntito que nos falta es competir con niveles más altos. 

Lucas Thiele

Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

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