Y un día volvió…

La LHD de La Municipalidad de Maipú, a casi 11 años de su última final, volvió a festejar un campeonato. Enfrente, casualidad o destino, estaba el mismo rival, la Universidad de Cuyo. Para quedarse con el título, Maipú venció en los dos encuentros a la UNC: primero como visitante (37-36 en un alargue para el infarto) y luego como local (35-29) ante un inmejorable marco de público.

Un campeonato muy festejado en Maipú, tanto por sus jugadoras, técnicos, dirigentes y padres que siempre acompañan a este grupo. Es un premio a la perseverancia, trabajo, compromiso y actitud de un equipo tan compacto y unido dentro y fuera de la 40×20. Fue un largo camino donde vivieron de todo: algunas temporadas sin Primera, otras con las jugadoras justas, sólo llegando a 5 o 6 jugadoras…

En esos momentos en los que se cuestionaba incluso presentarse a jugar, el entrenador Dante Ortega insistía en continuar con el proceso para consolidarse. Recuerda Valentina Martínez la motivación del DT para no bajar los brazos porque sabían que algún día eso tenía e iba a cambiar, y vaya si pasó, adelantando los plazos del proyecto, afianzándose y festejando un campeonato un par de años antes de lo proyectado.

La gesta fue una combinación perfecta de las históricas, que nunca abandonaron el objetivo, con las más chicas, que venían escribiendo la historia del femenino de Maipú en las categorías formativas. Lo empezó a gestar Dante Ortega y terminaron de darle el toque de la consagración Sebastián Guerrero y Gustavo Latuf (quien estaba al mando del equipo en 2007, cuando la Muni su última final). Ahora, el desafío está en mantenerse en este lugar de privilegio.

 

 

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