#Entrevista2: Gonzalo Carou

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Desde España, el capitán de la Selección Argentina habló de todo: el presente del Ademar León, los cambios en la dinámica del handball, sus inicios en River y su historia en los Gladiadores.

 

– ¿Cómo definís el momento en que se encuentra el Ademar León?

– Creo que hicimos una muy buena pretemporada, jugando buenos partidos y haciendo una gran Copa Castilla y León, ganándole la final a Valladolid. Lo importante es comenzar a sumar y seguir mejorando con el correr de los partidos tratando de conseguir el objetivo de la primera vuelta que es entrar en la Copa Asobal.

Vieyra, Carou y Simonet en el Ademar León.
Vieyra, Carou y Simonet en el Ademar León.

– ¿El empate de la primera fecha del torneo fue inesperado?

– Estaba dentro de la lógica, ya que Logroño es uno de los grandes candidatos, como lo somos nosotros, también Granollers, después va a estar Cuenca y posiblemente alguna sorpresa. Sabíamos que iba a ser un rival muy duro, se reforzaron muy bien y los jugadores nuevos se acoplaron al sistema de Logroño. Los habíamos visto en los partidos de pretemporada en un nivel muy bueno, mismo en la final de Supercopa ante Barcelona jugaron muchos minutos a gran nivel. Se nos escapó sobre el final, creo que no supimos ganarlo. Ahora habrá que reponerse y salir a ganar los próximos partidos porque sabemos que el comienzo es duro y hay que sumar rápido.

– El serbio Ilic rosqueó en el último segundo de un partido que parece marcar lo intenso que será este campeonato…

– Creemos que sí. En los últimos años, la Liga Asobal se ha emparejado mucho ya que ha ido subiendo su nivel. Va a ser igual de pareja que el año pasado, cuando el segundo puesto se definió en la última jornada: éramos tres equipos peleando por esa plaza, Guadalajara había hecho una gran primera vuelta, estaban Huesca y Cuenca que también hicieron un gran campeonato, y este año sabemos que Barcelona se volvió a alejar, pero que el equipo que sea más regular se quedará con el premio de llegar arriba. Hay que aprovechar todos los partidos que podamos, sabiendo que la primera vuelta será más complicada que la segunda por el desgaste que vamos a tener en la Champions.

– En 2001 llegaste a Europa y, salvo un año en Francia, has jugado siempre en la liga española. ¿Cuáles son las características principales de esta competencia?

– Cuando llegué, jugué los dos primeros años con el Deportivo Arrate, donde conseguimos el ascenso a Asobal. Luego fueron cinco años más con el Arrate, despúes 10 años en el León, donde juego actualmente (con una temporada en el 2014 en Francia). Si bien cambió, La Liga siempre se caracterizó por darle mucha importancia a la parte táctica y técnica individual de los jugadores. Lo que perdió con la crisis y con el potencial económico de los clubes fue el nombre de los jugadores. Antes había seis o siete equipos con plantillas espectaculares, había jugadores de selecciones importantes jugando en la B o con sueldos altísimos en división de Honor B, y cualquier equipo de Asobal era muy respetado. Los mejores jugadores del mundo estaban en la Liga, pero eso se perdió, apareciendo además la Liga Francesa que acapara mucha de las estrellas. Pero sigue primando la parte técnico-táctica que es la que sigue siendo fundamental para tener equipos en Asobal que pueden competir con cualquier conjunto de Europa. Muestra de eso fueron los partidos que hicimos el año pasado en la Champions con Montpellier.

– Suelen abastecerse con jugadores de diversas nacionalidades. El argentino es bien considerado allí, ¿verdad?

– El argentino está muy bien considerado. Hace unos años era raro ver alguno, pero hoy en día es lo más normal. No hay partido que no haya algún argentino. Cuando llegué era el único que estaba en España, después vinieron Christian Canzoniero, el Flaco Gull, Kogote, Agustín Vidal, entre otros. Hoy por hoy pueden venir en el mismo año cuatro o cinco jugadores nuevos. Por ejemplo, en este han venido Fischer, Parker, Baronetto, por nombrar algunos, y es natural que Asobal se interese por jugadores argentinos porque saben que somos jugadores con orgullo, que vamos para adelante, que luchamos y en general cuando llegamos a un club nos aprecian, ganándonos un lugar.

– Federico Vieyra y Sebastián Simonet son tus compañeros de equipo, dándose la posibilidad de mantener el acento argentino. ¿En qué colabora este hecho?

– Cuando iba para Argentina me cargaban con que iba perdiendo el acento. Pero con ellos lo mantengo bastante más. Está claro que el que más perdió el acento es Fede, pero es normal. La relación que tenemos es muy buena, solemos juntarnos a comer o a tomar un café. Lo aprovechamos nosotros y también nuestras familias, ya que tenemos una muy linda relación. Compartir equipo con amigos hace todo mucho más llevadero.

– ¿Notás diferencias entre el juego que se practicaba a tu llegada en 2001 y el actual?

– Si, cada vez es más rápido, más dinámico y físico. Se hace complicado para jugar porque son 60 minutos en los que hay que tener mucha concentración. Antes, la diferencia la hacía el equipo veloz y con saques de arco rápidos. Hoy eso ha sido incorporado por todos y mejorado. Técnica y tácticamente se mantiene el buen juego y eso no cambió.

– ¿Cómo fueron tus comienzos en Argentina? ¿Cuándo viste al Handball como un camino a recorrer y evolucionar?

– Me gustaban todos los deportes y uno de mis mejores amigos me convenció de probarnos en la selección del colegio. Quedamos los dos y comencé a jugar por el hecho de divertirme, sin mirar a futuro. El Negro Cazón era mi profesor. Cuando él jugaba y lo podía mirar lo hacía, pero no se me ocurría pensar que yo iba a jugar alguna vez en Liga. Una vez vino Dady Gallardo a ver los entrenamientos y me llevaron a probar al club y cuando estaba en quinto año comencé a entrenar. Fui a River, donde al comienzo fue muy duro el cambio. No entendía los conceptos, me parecía un handball totalmente diferente. Es más, los pases que me hacía el extremo no los podía agarrar, le tenía que decir que me la pasara más despacio. Seguí entrenando pero sin disfrutarlo y estuve a punto de dejar. Luego de una lesión en el tobillo volví y me empezó a ir bien y Dady me dijo que si seguía entrenando así iba a poder jugar en el primer equipo una final, conociendo poco a mis compañeros y casi sin haber entrenado. Ahí me di cuenta que podía llegar a algo, pero sin pensar en la Selección ni en jugar en el exterior. Eso lo pensás poco a poco cuando vas cumpliendo algunos pasos, aunque las cosas se fueron dando naturalmente, sin que las haya planeado.

Gonzalo Carou en River
Gonzalo Carou en River.

– ¿Qué técnicos te dieron las primeras herramientas para crecer y a cuáles destacás en el campo internacional?

– El primero fue el Negro (Cazón) en el ámbito colegial donde di mis primeros pasos. Luego tuve la suerte de tener dos buenos entrenadores, encima muy diferentes uno del otro, Dady y Mara (Torres), de los que aprendí mucho. Después volví a encontrarme con Dady ya no a nivel club sino a nivel Selección, los dos con más años y experiencia, pudiendo disfrutar de esos momentos. Y a nivel internacional, de todos: desde ya, Jorge Dueñas, y de los que más aprendí fueron Jordi Ribera, Manolo Cadenas y Rafael Guijosa, tres técnicos diferentes entre sí a la hora de entrenar, de encarar los partidos, a la hora de hablar. Son muy buenos los tres y de cada uno hay que sacar lo más positivo. También destaco a mis compañeros, ya que tuve la suerte de encontrar gente que me enseñó muchas cosas, pequeños trucos. En los comienzos en River me hablaba bastante Alejandro Ramírez. A nivel Selección, Canzoniero, Pucho (Jung), el Flaco Gull me enseñaban, me hablaban y me corregían. Acá en España lo seguí haciendo, escuchando a quienes aportan (hasta el día de hoy) opiniones que suman.

– Viviste el crecimiento del handball argentino a nivel selección. ¿Qué sensaciones tenés cuando recordás esa evolución?

– Miro hacia atrás y veo la evolución que hubo en el juego y en la estructura a nivel Selección. Me pongo a pensar que mi Selección fue la última en quedar afuera de un Mundial (en ese caso, el Mundial Junior de Qatar) por no tener presupuesto para viajar. Hoy hay juveniles que pueden hacer giras, ir a todos los torneos. Antes, viajar, conseguir la ropa era difícil, pero hoy con la creación del Enard y la llegada de Mario Moccia a la presidencia, al handball le vino muy bien para dar un paso adelante. A nivel juego y logros son, para mí, tres etapas muy marcadas: la primera, cuando estábamos cerca de llegar a un juego olímpico. Yo era chico y se pasó de ronda en un mundial en 2001 por primera vez. En el Mundial 2003, se le pudo ganar a un europeo, Croacia, y empatar con Rusia, llegar como favorito a un Panamericano, perdiendo en suplementario. En segundo lugar, los problemas que tuvo la Selección, con la baja de jugadores importantísimos, y los años que costó volver a poner a Argentina en un nivel alto, de competencia con los países europeos. Por último, los logros que llegaron después, de la mano de Dady: volver a conseguir campeonatos Panamericanos, clasificar a los Juegos Olímpicos de Río y de Londres. Ganarle a selecciones europeas se volvió casi cotidiano. Miro atrás y me siento muy contento por haber formado parte de ese crecimiento que espero que no se detenga y sigamos consiguiendo cosas.

Campeón panamericano en Groenlandia.
Campeón panamericano en Groenlandia.

– Juegos Olímpicos y Mundiales están en la lista de eventos vividos. ¿Cuál de ellos disfrutaste más y por qué?

– Mundiales van nueve y se juegan muy seguido, por lo que si tengo que elegir un mundial es el del 2001, por ser el primero. Pero para mí lo más lindo fueron los Juegos Olímpicos: el de Londres por haber cumplido el sueño de clasificar, y el de Río porque se vivió como un torneo en el que jugamos en un alto nivel.

– ¿Qué características tiene que tener un buen técnico? ¿Qué le han aportado Dady Gallardo y Manolo Cadenas a Los Gladiadores?

– Un buen técnico tiene que ser alguien que te transmita, que te enseñe y que te motive, porque estás dejando vacaciones y familia para estar con la Selección, y a veces necesitás descanso. Ahí debe aparecer el entrenador que tenga ganas, que te dé ilusión y, por supuesto, que sepa mucho de handball. Tanto Manolo Cadenas como Dady Gallardo son grandes entrenadores, aunque diferentes. Creo que Dady pudo vivir un proceso largo, que tuvo que hacer una renovación enorme en la Selección y lo consiguió dando libertad a los jugadores, haciendo hincapié en la táctica, en unir al grupo. Manolo tiene un estilo más europeo, es una persona que exige y que aprieta mucho más, está en todos los detalles, vive el día a día con mucha intensidad y es un apasionado de esto. Ojalá lo podamos seguir disfrutando. Creo que va a ayudar al crecimiento de la Selección y hay que aprovecharlo para que cada vez que esté en Argentina pueda dar charlas y ayudar a los jugadores a mostrarse en el exterior. Tanto él como Dady son técnicos a consultar para aprovecharlos al máximo.

– Después de tantos años jugando en Europa, sos uno de nuestros embajadores por tu trayectoria en la Selección Argentina. ¿Cómo ves a la camada que se va sumando a Los Gladiadores y cómo ves el futuro de nuestro equipo nacional?

Gonzalo Carou
Foto: IHF

– Bien, se está empezando a ver el trabajo de muchos años, tanto de Dady como de Guillermo Milano, como de toda la gente del Prohand. Están empezando a salir cada vez más jugadores, cosa que no veía al estar afuera, pero cada vez que hablaba del tema con gente cercana a las selecciones me decían que me quedara tranquilo porque en las camadas nuevas empieza a haber gente muy alta, con mucha técnica y con mucho handball. Espero que esto no se corte, que se siga trabajando y que todos tiren para el mismo lado para el crecimiento de la Selección.

– Luego de tu etapa como jugador, ¿pensás en seguir ligado al deporte?

– ¡Si, quiero seguir ligado! Sé que me queda poco tiempo para seguir jugando afuera y para seguir disfrutando de la Selección. Este año terminé el curso de entrenador en España, comenzando a trabajar como segundo DT de juveniles en el club, siendo mi idea la de ir tomando experiencia y en un futuro volver a la Argentina para ser entrenador y soñar con alguna vez llegar a ser técnico de la Selección.

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