La ilusión gala

El país de Les Bleues cada vez tiene más tinte albiceleste. Tanto las jóvenes como las jugadoras experimentadas lo eligen como destino para el crecimiento deportivo. 

Los recientes fichajes de jugadoras argentinas a clubes europeos atraen el punto de mira a los motivos, elecciones de países y ligas de las que formarán parte. Y si bien Francia se encuentra un peldaño por debajo de España en la cantidad de chicas que emigraron al Viejo Continente, se puede notar que cada vez se apuesta más por el país bicampeón del mundo (Croacia 2003 y Alemania 2017) y medalla de plata en los pasados Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

Incluso, recientemente, Macarena Gandulfo fichó por Ardèche Le Pouzin de la Segunda División (D2) tras su paso por Rumania. También se puede mencionar el traspaso de Giuliana Gavilán al Plan de Cuques a fines de abril, para así convertirse en la primera argentina en jugar en la máxima categoría del handball francés una vez que comience la temporada (el club ascendió a la élite tras la reestructuración por el COVID-19). 

Ellas no son las primeras ni seguramente sean las últimas. En los últimos años viajaron al país galo varias jugadoras con procesos de Selección. Una de las pioneras en hacerlo fue Manuela Pizzo. La internacional con La Garra tuvo su primera experiencia europea en la temporada 2016-17, casualmente en el mismo equipo de la comuna de Marsella en el cual jugará Shula, cuando dicho elenco militaba en la D2. 

Dos años más tarde Luciana Mendoza y Marisol Carratú se sumaron a las filas de Achenheim Truchtersheim y de Entente Noisy le Grand, también de Segunda División, ambas provenientes del Atlético Guardés de España. En tanto las jóvenes cordobesas y con pasado en selecciones inferiores, Eugenia Mellano y Ariana Medeot, se transformaron en refuerzos de VGA Stella St-Maur y de Narbonne al mismo tiempo que los casos anteriores.

La ex primera línea de Jockey Club curiosamente también compitió en D2 y hasta llegó a los play-off para ascender a la D1 en la pasada temporada (igual que Mendoza). Mientras que la arquera con pasado en Club Universitario de Córdoba y Municipalidad de Vicente López disputó la National 1 (N1 / Tercera División) con el equipo ya mencionado. Luego fichó por Blanzat Sport Montluçon y hace pocas semanas volvió a elegir Francia para su continuidad, pero con un nuevo club: Bergerac Périgord Pourpre, también de la N1. 

Das Handball - La ilusión gala
Leila Niño tuvo su experiencia en el Club Athlétique Béglais. Mientras que Eugenia Mellano renovó su contrato en VGA Stella St-Maur

A los pocos meses de estos casos, más precisamente a mitad de la temporada 2018-19 fue Leila Niño quien cruzó el Océano Atlántico con rumbo francés. La guardameta de la albiceleste jugó en el Club Athlétique Béglais cuando éste competía en la N1 y luego retornó a Cideco. Por otra parte, Lucía Reami, quien compartió camada y proceso de selección con Mellano y Medeot, se unió un año más tarde a la travesía por el país galo. En su caso, en primera medida vistió la camiseta de Rouen y posteriormente la de Saint-Étienne Metropole 42 de la N2. 

Dado este crecimiento exponencial en cuanto a deportistas nacionales en el balonmano francés, nos contactamos con algunas de ellas para que nos cuenten los motivos por los que decidieron continuar sus carreras deportivas en dicha nación, las experiencias en un país muy distinto al nuestro y los objetivos a futuro. 

– ¿Por qué Francia?

– Lucía Reami: Fue la primera propuesta que tuve en mayo del año pasado, desde el Rouen. Un amigo que ya estaba en Francia me comentó que su ex técnico necesitaba un pivot, así que se le enviaron algunos vídeos y a partir de allí se contactó conmigo. Escuché la propuesta, me gustó y dije “¿por qué no?”. Luego volví a Argentina y un representante que me había visto jugar en dicho club me ofreció otra oferta y por suerte se me dio una nueva oportunidad de jugar en Europa. 

– Eugenia Mellano: Me decidí por Francia porque es un país que tiene una primera liga que está muy bien ubicada en el ranking mundial, con jugadoras de altísima calidad y equipos jugando en Champions League. Si bien yo juego en la Segunda División, se trabaja también con profesionalismo y mucha carga física, lo cual veo también como parte de mi proceso de crecimiento. Y si bien tuve propuestas para irme a España en estos dos años, le di prioridad a mi crecimiento acá. Estoy en un club que este año apuesta al ascenso después de una temporada pasada con buenos resultados pero inconclusa, así que también eso me genera mucho interés.

– Ariana Medeot: Tuve opciones de Italia, pero particularmente a mí no gustaron por una cuestión de nivel. Luego surgió una de la Segunda División de España y la tuve en carpeta hasta que salió la de Francia y la elegí porque me pareció lo mejor para mi crecimiento deportivo por su competitividad en todas las divisiones. Después decidí seguir en Francia para tener continuidad en un proceso. Tengo una proyección armada acá y los clubes ya me conocen en cierto punto, así que me quedé para hacerme un nombre y que el día de mañana me llamen de clubes más fuertes. 

Está claro que al momento de la adaptación el idioma juega un papel importante, pero no estrictamente esencial para su desarrollo dentro de la cancha a comparación con las ganas de crecer deportivamente hablando. Quizás esa, junto al acompañamiento del equipo, sean la razones las cuales a las tres entrevistadas les resultó ameno sobrellevar la situación. Mellano lo confirma: “No es fácil, ni mucho menos, pero cuando uno tiene objetivos claros te haces más fuerte y mientras aprendés, disfrutás de todo eso que venís a vivir. No te das cuenta hasta que un día notas que ya te adaptaste en muchas cosas”. Mientras que Medeot contó que tuvo “apoyo de las compañeras en todos los aspectos” y que “si bien con la diferencia de idiomas nos hacíamos entender lo más posible, tuve la suerte que mi entrenador me habló en inglés hasta que aprendí francés”. 

– ¿Qué diferencias notas con el handball argentino?

Reami – La velocidad del juego. Tenes que estar a mil todo el tiempo y no podés desconcentrarte.

Mellano – El nivel físico y la velocidad de juego son claves. Acá se basa en menos combinaciones y más lanzamientos de afuera, algo que me gusta. Además hay diferencias lógicas ya que al estar viviendo de esto y estar disponibles para entrenar todo el tiempo podés trabajar en aspectos que capaz en los clubes de Argentina no hay tiempo para hacerlo. 

Medeot – Más allá de la velocidad y que en los entrenamientos se le presta mucha atención al detalle, la gran diferencia es la  remuneración. Hay mucha difusión y sponsors, por ende plata de por medio. Y si bien en Argentina se entrena de manera profesional, el tener un respaldo económico por ser tu trabajo, te da la libertad de dedicarte 100% a ello, a entrenar correctamente y mejorar. Hay handball en todos lados, en las noticias, TV, radio, diarios y más. Y por ello hay tanta gente que lo juega, miles de chicos en los diferentes niveles, sea profesional o no.

Con las diferencias entre el tipos de balonmanos tan lúcidas, no sorprende que las ideas y los objetivos también lo estén para este trío de jugadoras que vistieron la camiseta de la Selección Nacional en inferiores. Las tres coinciden en el ascenso a las respectivas ligas superiores a las cuales compiten y en volver a ponerse la celeste y blanca. Enfocadas en lograrlo y con la próxima temporada ya a la vista tras la suspensión por la pandemia, siguen sus caminos deportivos y sirven como ejemplo para que tantas otras se animen a dar el salto a un país que poco a poco tiene más argentinas como protagonistas.

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.