#Entrevista2: Martín Duhau

– Haciendo un poco de historia, ¿cómo comenzaste tu camino como jugador?
– Como jugador empecé a los ocho años, pero mis primeros recuerdos con una pelota de handball en la mano son difíciles de precisar: mi viejo era entrenador y siempre había una pelota cerca.

– ¿Te acordás de tu primer partido en Liga? ¿Un recuerdo de aquellos años?
– Mi primer partido de Liga de Honor fue en el ’93, siendo junior de primer año, en AFALP, un día de semana… Entré sobre el final e hice un gol, difícil olvidarlo. Después, a partir del ’94, ya empecé a jugar regularmente. Eran años de recambio en la Liga de Ferro y fuimos varios los juniors que empezamos a jugar muchos minutos. Sufrimos un descenso en el ’95, pero enseguida ascendimos y en el ’97 salimos campeones del torneo José María Muñoz. En esa época se jugaba primero un Torneo Preparación, después este torneo que dividía a los equipos en dos zonas de siete, para luego hacer un play-off. El año se cerraba con un Metropolitano a una vuelta, todos contra todos. Eran los tiempos donde TyC Sports televisaba en directo un partido por semana, eso para el handball era algo impensado. Lamentablemente a principio de los 2000 se perdió la TV. Por suerte estos últimos años se recuperó: lo que está haciendo DeporTV es algo que le hace muy bien al deporte. No tenemos que desaprovecharlo.

– ¿Quiénes son los técnicos que te formaron?
Luis Simonet fue mi primer técnico. Junto con Hugo Bernárdez, ellos fueron los que me “metieron” dentro de la cancha. Sin duda ese primer referente que tenés de chico te marca de alguna manera. Durante todas las inferiores lo tuve a Enzo Di Fraia. Él y Roberto Casuso, quién me dirigió en LHC, fueron los que más me transmitieron sobre el trabajo, el rol y la pasión que debe tener un entrenador. Enzo, no solo a mí sino a todos los que tuvimos la posibilidad de trabajar con él y dedicarnos a esto, nos enseñó la importancia de la planificación, el trabajo a conciencia y a largo plazo, y sobre todo la pasión por la tarea de enseñar y entrenar. Roberto era una persona enorme, en todo sentido: el recorrido profesional que tenía, sus conocimientos y su calidad de persona hacían que tuviera la capacidad de sacar de cada jugador lo mejor que podía dar. Roberto tenía la palabra justa en el momento adecuado, el respaldo total de su plantel, pero también el grito con su vozarrón para hacerte reaccionar. Difícilmente escuches a algún jugador que haya estado a las órdenes de alguno de ellos hacer un comentario negativo. Yo tuve la suerte de tenerlos a los dos.

Martín Duhau
Martín Duhau

– ¿En qué momento pensaste en ser director técnico? ¿Qué te movilizó?
– Cuando terminé la secundaria no tenía muy claro que quería ser. Empecé el profesorado de Educación Física, que siempre me había interesado, y desde que tomé esa decisión sabía que mi actividad iba a estar ligada al handball. En el ’94, cuando ya estaba estudiando, en el club me ofrecen la posibilidad de hacerme cargo de un grupo de Escuela Deportiva y de empezar a colaborar con el entrenador de los Menores, Cadetes y Juveniles. No lo dudé, y así empecé. A medida que fueron pasando los años, fui dirigiendo las distintas categorías de inferiores caballeros.

– ¿Estudiaste y te preparaste mucho para esa nueva etapa?
– El tema de la formación de los entrenadores en esos años era muy complejo. Solo existía el curso de Entrenador Nacional que daba el Instituto del Deporte, el cual hice en el ’97. El resto de la formación se basaba en lo que uno podía vivenciar y analizar. Por otro lado, en esos años hubo una seguidilla de cursos con entrenadores españoles como Argiles, Laguna, Antón García, etc.; los hacía todos, no me perdía ninguno. Era la manera de recibir información de calidad y de primera mano. Hoy por suerte empieza funcionar la Escuela Nacional de Entrenadores de la Confederación Argentina de Handball y las Escuelas de las distintas Federaciones. Esto sin dudas facilita y ordena la formación de los entrenadores, lo que va a mejorar el nivel de todos. Soy de los que creen que uno tiene que ser capaz de aprender de todo lo que va viviendo. Todos los entrenadores que tuve y con los que trabajé me dejaron algo, no tengo dudas.

– ¿Hace cuántos años trabajás en Ferro y cuántos pibes pasaron por tu dirección?
– Uffffffff… Vamos para 23 o 24 años. ¡Ya son más que los que no trabajé! Jajaja. Con respecto a la cantidad de pibes que pasaron es muy difícil calcular. Sin dudas fueron muchos. Pensá que algunos hasta llegaron a jugar en Liga de Honor como compañeros míos, hoy son mis amigos. Sin dudas el afecto que sigo recibiendo de cada uno de los que pasó por las inferiores de Ferro cada vez que me los cruzo es el mejor premio. Los festejos por los campeonatos logrados duran una semana, a lo mejor, un mes; los trofeos quedan en las repisas o en un rincón ensuciándose; las relaciones, el afecto y el recuerdo de lo vivido duran para toda la vida.

– ¿Cómo se logra que un chico vaya comprometiéndose con el entrenamiento, con el grupo y con el club mismo?
– El compromiso y la pasión por la actividad se transmiten con las acciones, no con el discurso, estoy convencido de eso. Uno como entrenador puede decir un montón de cosas, pero si no las avalás con hechos, el jugador, sea grande o chico, lo percibe enseguida. Entrenar todo lo que se pueda, que el entrenamiento esté planificado, no faltar, no llegar tarde, hacerse cargo de aciertos y errores, todo eso el jugador de cualquier edad lo ve, lo vive. Si uno como entrenador transmite esa pasión por la actividad con sus actos, los jugadores te siguen, no les queda otra. Darle un lugar importante a la formación de los grupos y a que todos se sientan parte es otra cuestión que entiendo muy importante.

– Cuando comenzaste a dirigir mayores, ¿cómo planificaste la forma de trabajar en la máxima categoría?
– Mayores empecé a dirigir en 2017. Si bien había recibido ofrecimientos antes, nunca me había seducido. El trabajo en inferiores es algo que me encanta y me costó dejarlo, pero bueno, en este caso surgió la oportunidad, los jugadores me propusieron agarrar y me entusiasmé.

– Actualmente, ¿quienes conforman tu equipo de trabajo?
– Trabajo junto a Facundo Herrera. Él se encarga de la preparación física y colabora en todo conmigo, sobre todo aportando otra opinión en cada situación. Somos amigos y eso facilita mucho la comunicación entre nosotros. El año pasado también colaboraba Juan Martín Bertaina, quien hoy dirige la LHD. Otra parte importantísima del cuerpo técnico es Iriel Kotliar, nuestra kinesióloga, que trabaja para que los chicos se recuperen en tiempo record.

– ¿Cómo definirías al Ferro campeón?
– Como un grupo de jugadores que logró ser un equipo dentro y fuera de la cancha, que tiene mucha identidad con la institución, que se supo encolumnar detrás de una idea. Hay una frase que les puede parecer un cliché, pero que este grupo la llenó de significado: “Poner el NOSOTROS por delante del YO”. Eso es lo que viene haciendo este grupo.

– Fueron 12 victorias consecutivas, ¿las prepararon como 12 finales?
– Sabíamos que los tres primeros partidos iban a determinar para qué estábamos. El hecho de ganarlos nos puso en la situación de enfrentar el resto del torneo sabiendo que dependíamos de nosotros para poder salir campeón. Mantener el nivel durante esos otros nueve partidos fue lo más difícil. Todas las veces que me lo preguntaron dije lo mismo y lo sostengo: el nivel es muy parejo. Puede que haya equipos más largos que otros, con algo más de recursos, pero si no estás fino un día, si te fuiste de foco 20 minutos, perdés con cualquiera. Llevarlo partido a partido, sin perder el objetivo, fue lo más importante.

– Tras muchos años, Ferro volvió a estar en la cima. ¿Cómo sentiste ese logro?
– Es una satisfacción muy grande, de alguna manera es ver cómo el trabajo de muchos años alcanza el objetivo.

– Se viene un nuevo desafío, ¿cuáles son los objetivos que intentarán cumplir en la segunda parte del 2018?
– El Nacional de Clubes es nuestra prioridad. Sabemos que va a ser difícil porque la partida de Manuel (Crivelli) nos genera la necesidad de reestructurarnos en muy poco tiempo, pero confiamos en nuestras posibilidades.

– ¿Un sueño?
– Que el handball de Ferro siga creciendo en cantidad y calidad de jugadores y jugadoras.

 

Martín Duhau y su Ferro campeón
Martín Duhau y su Ferro campeón

 

¡Muchas gracias, Martín!