#Entrevista2: Federico Vieyra

En el comienzo de una nueva gira de los Gladiadores, hablamos con Federico Vieyra. El Niño cuenta más acerca de sus primeros pasos en el handball, su experiencia europea y palpita el futuro de la Albiceleste.

 

– ¿Cuándo comenzaste a sentir que el deporte iba a significar algo destacado en tu camino?

– Lo empecé a notar a partir de cadetes-juveniles. Cuando en 2005 y 2007 juego los mundiales Juveniles, ahí comencé a darme cuenta que quería vivir el deporte profesionalmente. Sabía que para eso tenía que ir a jugar afuera y mi papá me decía que si quería ir a Europa a vivir de esto, primero tenía que terminar los estudios secundarios. Una vez terminado eso podía decidir lo que realmente quería. Así que a esa edad, a los 16, 17 años, fue el punto de inflexión que me llevó a pensar en una carrera en el deporte a través del handball.

– Los años en Vicente López fueron moldeando tus características. ¿Qué entrenadores destacás de aquella etapa?

– La etapa formativa es sumamente importante. Yo hice las inferiores en Vilo, desde los siete años hasta los 19, cuando me fui a Torrevieja, en febrero del 2008. Creo que todos los entrenadores te enseñan y en las diferentes etapas tuve la oportunidad de tener muy buenos técnicos. Desde Sergio Gutiérrez, quien me llevó al handball de Vilo y tuve en las categorías más chicas, hasta Cattore que fue mi DT en cadetes y juveniles, siendo muy importante. Fueron todos fundamentales como así también Germán Barceló, al que tuve en Juniors y Liga. Cada uno me fue enseñando diferentes aspectos del handball. Al principio, cuando es recreativo, te enseñan a pasar y recibir. Luego vas creciendo y se hace hincapié en las posiciones y el sistema de juego, ya se comienza a jugar con defensas 6-0 o 5-1. Con lo que me quedo en todas las etapas es la enseñanza que han tenido sobre los valores y el compromiso. El ser constante y responsable en el entrenamiento. Sin todos estos valores no se puede llegar a una Selección porque es donde la exigencia es mayor, y ni hablar de poder llegar a jugar y ser profesional, lo que te permite vivir de esto. Es algo donde debe primar el respeto hacia dirigentes, técnicos, compañeros y la gente que acompaña.

– Con apenas 20 años, y luego de llegar a jugar en Liga, diste el salto al Viejo Continente. ¿Cómo se dio ese paso? De qué manera lo viviste?

– Eso se dio luego de tener un gran 2007, donde jugaba en la Liga de Honor de Argentina. Pude salir campeón de una Liga Nacional con un equipo que se formó en Córdoba para jugar ese torneo. Fue un año bisagra porque me tocó participar en el Panamericano Junior en Viña del Mar, donde salimos campeones. Luego llegó el Mundial Juvenil de Bahrein donde salimos cuartos. En estos dos últimos torneos fui elegido mejor lateral derecho. Luego fuimos a Macedonia a jugar el Mundial Junior y allí había entrenadores españoles mirando jugadores y surgió la posibilidad de ir a Torrevieja, con Manolo Laguna. La razón por la que me termino yendo es por la Selección y por los mundiales que fui jugando. En referencia a de qué manera lo viví, fue una experiencia buena: al principio tenía miedo de irme lejos de casa, a un país que no conocía, solo y con 19 años. Una ayuda muy importante fue que allí estaba Sebastián Simonet con quien había jugado en juveniles. Sabía que iba a ser una gran ayuda tener otro argentino ahí. Con mucha ilusión, termino yendo por tres meses a entrenar con un equipo de Asobal. Para mí era una prueba y sabía que si no me gustaba me volvía, ya que no tenía un contrato firmado, y la verdad que se dio todo de lujo: la ciudad muy bien, me ayudó Seba a adaptarme, luego vino Diego (Simonet) también, y terminé firmando un contrato por tres años. Todo esto me ayudó mucho a madurar, administrarme, tomar mis propias decisiones en el día a día y crecer en lo personal.

– Comenzaste a jugar en el BM Torrevieja para luego pasar por el BM Huesca, ¿cómo fue la adaptación por aquellos tiempos?

– La adaptación fue más en Torrevieja, ya que al pasar a Huesca ya conocía los clubes y la dinámica de ser profesional. Al comienzo uno viene de su club en la Argentina, donde jugás pero no deja de ser amateur. Al ser profesional, las cosas van cambiando. En ese sentido, Manolo Laguna me supo llevar de a poco en un comienzo donde jugaba pocos minutos y hay que aprovecharlos de la mejor manera, mostrándote pero sabiendo que hay un juego, hay un orden: tus compañeros generan cosas para vos y al mismo tiempo vos debés generar cosas para tus compañeros. Son los primeros meses hasta que te acostumbrás.

– ¿Qué incorporaste a tus características, al jugar en España primero y en Francia luego?

– El balonmano español es más técnico-táctico: dónde atacar, en qué momento. Cuando se hace una acción hay diferentes opciones y toma de decisiones. Por ahí es un juego más estudiado, las cosas se hacen por algo, para generar un resultado. En el francés, el juego es más físico, más de correr, de uno contra uno, más aguerrido y rápido. Esas son las diferencias y lo que se va aprendiendo de cada uno.

– Siempre tuviste gran identificación con las selecciones argentinas, desde los primeros momentos. ¿Cuáles son los momentos que recordás con mayor intensidad?

– Desde 2003 que he estado con las selecciones en Cadetes, Juveniles, Juniors hasta la Mayor. Los momentos intensos fueron varios pero resalto el Mundial Juvenil 2007 y el Mundial Junior 2009. Fueron momentos personales muy gratificantes por haber sido incluido en la Selección ideal de esos mundiales. Y en la Mayor cuando en el Panamericano de
Guadalajara sacamos medalla de oro y pudimos clasificar para un Juego Olímpico. Y lo máximo fueron los dos Juegos Olímpicos, mucho más el de Londres porque impactaba lo que estábamos viviendo, era algo nuevo para todos. Entrar a la Villa los primeros días te daba una adrenalina por conocer todo, cómo está organizado, ver otros atletas y vivir la ceremonia inaugural que llena de emoción.

– ¿Qué te aportaron los diferentes entrenadores en la Selección?

– En principio la Selección es un contacto previo con el profesionalismo, porque entrás en una dinámica muy importante, con muchas responsabilidades, donde se juegan torneos, hay mucha exposición mediática, jugás finales y eso va formando al jugador para manejar la presión cuando se llega al profesionalismo. Todos los entrenadores con su experiencia te van aportando sus ideas, tácticas y formas de juego. Ellos van haciendo que el jugador vaya completando sus características.

– Esta semana estarán de gira, ¿qué expectativas te genera y que destacás de Manolo Cadenas?

– Vamos a hacer una gira por Francia donde lo más importante es poder estar juntos, entrenar, seguir evolucionando en el juego y en lo que nos vaya planteando Manolo. Es muy importante no dejar pasar mucho tiempo, porque cuesta agarrar el ritmo entre todos y tener entrenamientos nos permitirá llegar bien al Mundial. Queremos tener revancha del Mundial de Francia donde no nos fue bien. Manolo nos ha aportado fundamentalmente el orden y una forma diferente de jugar. También lo que se vio en los últimos partidos, que rotamos constantemente, todos tenemos participación y eso hace que tengamos un equipo largo. Una defensa más aguerrida con muchas disuasiones, también es de destacar.

– ¿Ves una camada de chicos que darán que hablar con la celeste y blanca?

– Creo que se viene un futuro bastante alentador. Esperemos que se pueda trabajar como se hizo con el beach, que se obtuvieron logros espectaculares en estos Juegos de Buenos Aires, donde se vino trabajando durante varios años. Ojalá lo traslademos al indoor y podamos planificar a largo plazo, incorporando nuevos jugadores en cantidad y calidad acorde a un proyecto. Creo que cada vez se trabaja mejor, que los entrenadores se forman cada vez más y los jugadores tienen posibilidad de ver más handball internacional. Que los jóvenes vayan jugando en el exterior hace que incorporen más experiencia, lo que va a permitir un crecimiento a nivel Selección.

– Yendo a la actualidad, Ademar León está haciendo historia con argentinos en el equipo. Contame qué significa jugar con ellos, qué te aporta cada uno y cómo están en la ASOBAL. 

– Desde que llegamos a jugar al León, con Gonzalo (Carou) el primer año y luego el siguiente año que vino Seba (Simonet), fuimos evolucionando año a año. El primero quedamos terceros. Al siguiente, el objetivo era clasificar a la Champions y salimos segundos. Esto hizo que tuviéramos la exigencia de, mientras jugabas con equipos poderosos de Europa y con viajes constantes, mantener la segunda plaza en la Liga Asobal, cosa que logramos y fue fundamental para hacer que el equipo vuelva a estar en los primeros planos.
Este año queremos repetir como mínimo lo que hicimos el año pasado en Champions, pasando de ronda y jugar un play off con el primero o segundo del otro grupo y ver si podemos llegar a octavos. Y en la Liga Asobal continuar peleando arriba para entrar en copas europeas. En cuanto a mis compañeros argentinos, los conozco mucho. Con Seba hice mis primeros tres años en Torrevieja. Hemos compartido departamento, así que somos muy amigos. Con Gonzalo coincidimos en Francia en 2014/15. Este es el quinto año que jugamos juntos y te aporta mucha visión de juego, experiencia. En defensa es fundamental tenerlo al lado porque te guía, te ayuda. Seba de central es el que maneja los hilos y el que genera cosas para poder tener lanzamientos como lateral.

– En la Champions están cumpliendo con las expectativas grupales. ¿Cuáles son las tuyas personales?

– Entrar en octavos. En lo personal, adquirir experiencia y disfrutar cada partido. Te exige estar con la mayor concentración y rendimiento físico posible, ya que jugás dos competencias simultáneas, miércoles y sábados con viajes en el medio. Esto genera un desgaste en el que muchas veces aparece el cansancio físico, pero hay que estar fuerte de la cabeza en cada partido para hacer las cosas bien.

– ¿Qué soñás para lo que viene?

– Lo que soñamos aquí en León es arrebatarle algún título al Barcelona, tal vez en una competición corta como la Copa Asobal o la Copa del Rey. Poder llegar a una final con ellos y tener un título sería un sueño. A nivel Selección, soñamos con volver a estar en un Juego Olímpico, poder llegar a Tokyo 2020… Y, ¿por qué no? ¡Soñar con un diploma olímpico!