Carácter Gladiador

Desde ya quiero dejar en claro que esta nota no va a ser como las crónicas de los partidos que uno suele leer en la página. No por el hecho de que no haya nada para contar, sino todo lo contrario. Hay muchas cosas para analizar de lo que fue una muestra de carácter gladiador ante una selección chilena que cada vez se muestra en mejor nivel y a la altura de las circunstancias. 

Sé que es difícil notar sentimientos o emociones por televisión, pero mirando el encuentro por la pantalla chica pareció que había algo más en juego además del liderato del grupo A y la clasificación a semifinales. Ese “algo más, ese no se qué” los Gladiadores (me) generan en cada una de sus presentaciones y que siempre permiten soñar con algo más, con el agregado de saber que el balonmano trasandino creció, y con ello se fortalece el nivel del balonmano panamericano.

Pero para entrar en contexto y comentarles un poco a aquellas personas que no vieron el encuentro de la segunda fecha, Argentina y Chile se sacaron chispas desde el arranque. No me voy a detener en datos específicos como por ejemplo el porcentaje de los arqueros o la cantidad de goles de “X” jugador. Sólo quiero aclarar que bajo mi criterio el duelo fue áspero, jugado con más coraje que orden por momentos y con dos equipos que en sus miradas, gestos o movimientos se notó absolutamente todo. Que ninguno iba a ceder ni darse por vencido hasta la última pelota. Así fue hasta el final. 

La diferencia de 15-12 que la Roja sacó al término del primer tiempo, donde supo golpear con precisión sobre el cierre, no era demasiada. Y como dije con anterioridad, los Gladiadores hacen que uno confíe en ellos hasta el final. Ya sea con mayor o menor juego, con golazos cruciales e inimaginables a la vez como fue el Federico Fernández. O con apariciones grupales o individuales, por ejemplo hoy fue el caso de Pablo Simonet o el último gol de Pablo Vainstein, “corazón valiente” como diría alguno por ahí, en un momento donde la pelota quemaba. 

En fin. Cada uno de los Gladiadores genera eso. Desde la duda, los nervios y la emoción de festejar todos los goles, atajadas, bloqueos defensivos, absolutamente todo. Y más aún con muestras de carácter como hoy para primero empatarlo ni bien salidos del vestuario, luego darlo vuelta y sellar con mucha autoridad el triunfo por 31-29 y con ello la clasificación a semis como líder de la zona.  

Ojo. Con eso no quiero desprestigiar para nada lo hecho por Chile. Que no confunda. Incluso me pongo de pie y les doy un gran aplauso, porque se notó que lo dejaron todo en la cancha. Y así como asumo que Argentina me da la sensación de ir por más, admiro el gran trabajo del balonmano de la Roja, que demuestra que al menos en la selección mayor están haciendo bien las cosas y pueden seguir creciendo. 

Ahora será momento de cambiar de página para las dos selecciones. Argentina, con el pase asegurado, irá ante una Cuba que no es la misma que años atrás y ya eliminada del certamen, pero que seguramente saldrá a darle pelea por su primera victoria. Mientras que Chile se jugará estar entre los cuatro mejores equipos en el mano a mano ante Estados Unidos, que quiere dar la sorpresa después de ausentarse en Toronto 2015. Los caminos por lo pronto son distintos, pero el objetivo sigue siendo el mismo: estar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Y para soñar, aún hay tiempo y motivos

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