Tristeza não tem fin

Tras empatar en veintitrés tantos con Montenegro (final polémico incluido), la selección de Brasil perdió el pasaje a la siguiente fase. Desde el 2009 que esto no le ocurría al conjunto carioca.

 

Brasil llegaba a la última fecha de la fase de grupos del mundial de Alemania aún con la posibilidad tangible de pasar de ronda. Frente a ellas, se encontraba Montenegro, conjunto que también necesitaba vencer para obtener su clasificación. En gran parte, esto se da por el asombroso rendimiento de Japón. El equipo nipón ya se había asegurado su boleto en el primer turno, al superar con claridad a Túnez.

 

Tras un partido parejo y plagados de errores (probablemente producto del nerviosismo ante lo que se hallaba en juego), el encuentro terminó en igualdad en veintitrés tantos. Este resultado favoreció a Montenegro (un punto más en la tabla de posiciones) y envió a Brasil a jugar la Copa Presidente.

 

Desde el Panamericano Femenino que tuvo lugar en Villa Ballester este año, las brasileñas eran conscientes del proceso de recambio que estaban atravesando: los resultados podrían no acompañar. Sin embargo, tras los aplastantes resultados cosechados en esa competencia, a más de uno se nos permitía dudar al respecto. Pese a contar con ocho de las jugadoras campeonas mundiales en Serbia 2013, Brasil ya no pudo tener en cancha a muchas de sus figuras que tanto le habían rendido anteriormente, y esto se vio reflejado en su juego durante esta fase.

 

Durante esta parte del Mundial de Alemania, Brasil obtuvo los siguientes resultados: un empate ante Japón (28-28); venció por uno a Túnez (23-22); cayó ante Rusia por ocho (16-24); volvió a caer ante Dinamarca por dos (20-22); y, finalmente, empató con Montenegro (23-23). Esta saga de resultados lo llevó a ubicarse quinto de la tabla de posiciones y a tener que competir por los puestos 17 al 20, lo que es el peor resultado obtenido por las cariocas en al menos ocho años (quizás más dependiendo de la posición final).  

 

A la hora de ver las planillas surgen algunos patrones que pueden explicar esta “crisis” de la gran selección verdeamarelha. A lo largo de estas fechas, las principales anotadoras fueron Ana Paula Rodrigues y Eduarda “Duda” Amorim, concentrando en ellas más del 50% de los goles convertidos en cada partido (cosa que solo varió ante Dinamarca, donde hubo un goleo mucho más repartido).

 

Asimismo, se pudo ver una clara mejora del equipo ante Dinamarca, donde tuvieron el control del partido la mayor parte del tiempo, aunque se les escapara al final; cosa que, hasta ese momento no había podido ocurrir (es más, ante Japón y Túnez sufrió mucho para rescatar los puntos obtenidos). Este último rendimiento era el que ilusionaba con la posibilidad de vencer a Montenegro y obtener la clasificación.

 

Sin embargo, a falta de catorce segundos (tras una gran intervención de la arquera montenegrina, Rajcic, ante Samira Rocha), hay posesión de las europeas con empate en el marcador. La polémica se presenta en que, a falta de unos cuatro segundos (aproximadamente), cuando les cobran una dudosa falta a su favor (de Montenegro), ellas arrojan la pelota en el aire para agotar el tiempo. La pregunta es: ¿no representa eso una actitud antideportiva que debería haber sido sancionada (especialmente de acuerdo al último cambio de reglamento)? Es decir, Brasil, ante aquella hipotética sanción, hubiera contado con un último penal, que pudo haber derivado en victoria y clasificación. De todas formas, esto no justifica el mal rendimiento de las verdeamarelas (especialmente si lo comparamos con lo que ya han demostrado en tantas otras oportunidades).

 

A grandes rasgos, el partido entre Montenegro y Brasil, puede definirse como parejo e irregular. Esto se debe a que ningún cuadro lograba aventajar al otro por mucho tiempo. Comenzó mejor Brasil, que luego fue alcanzado y superado por su contrincante. La primera mitad culminó con una leve ventaja para las brasileñas (13-12). Además, ninguno de estos cuadros, a lo largo del partido, pudo aprovechar las superioridades numéricas para despegarse.

 

A falta de poco menos de quince minutos para que culmine el encuentro, Montenegro había podido aprovechar los errores cariocas y había obtenido una ventaja de dos tantos (la mayor que hubo en el complemento). Esto llevó a que el técnico de Brasil pidiera time out y reacomodara su equipo. Pareció resultar, puesto que a falta de siete minutos, su equipo pudo ponerse un gol arriba (21-20). A partir de aquí, el partido siguió en un constante intercambio de gol por gol: un cuadro se ponía arriba y el otro le respondía igualando las acciones.

 

Así, Brasil llegó a su última posesión con un minuto por jugarse. Luego de un largo movimiento de pelota, probablemente pensado para que el partido termine con su posesión, lanzó Rocha. Éste tiro fue atajado por Rajcic, quien ya había tenido otras intervenciones claves a lo largo del encuentro. De esta manera, Brasil terminó pagando muy caro su falta de contundencia (considerando que erró varios mano a mano, y dos penales de los cinco que tuvo) y el nerviosismo a lo largo del encuentro. Mala noticia para Sudamérica que tiene a sus tres representantes fuera de los octavos de final.

 

 

Ficha técnica

 

Brasil: 4- Samira Rocha (4); 5- Joia; 7- Araujo; 9-Rodrigues (6); 10- Quintino (2); 11-Costa; 12- Arenhart; 13- Silva; 18- Duda Amorim (6); 23- Da Rocha; 49- Machado; 81- Fachinello (4); 84- Pessoa; 88-Costa; 90-Souza; 92- Silva (2).

Montenegro: 1- Rajcic; 4- Radicevic (2); 9- Jaukovic (4); 10- Brnovic (3); 12- Hasanic; 15- Klikovac, A; 23- Ujkic; 25- Malovic; 27- Premovic; 32- Bulatovic (6); 55- Pavicevic; 66- Ramusovic; 71- Klikovac, B; 80- Despotovic; 90- Raicevic (5); 96- Grbic (3).