Defendiendo el sueño

Según los diccionarios de habla hispana, la resiliencia es la capacidad de una persona o grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando a futuro. En diciembre de 2016, las chicas de Muñiz se tatuaron esa palabra en la cabeza con un sólo objetivo: lograr el ascenso a la Liga de Honor. El regreso de Paulo Molina a la conducción técnica del Rayo Rojo (tras un paso con varios puntos altos en el Apertura 2015) fue una de las claves para terminar de convencer al grupo de ir tras la ansiada meta.

 

Y aunque el horizonte era claro, el camino parecía sinuoso: con River y Quilmes como los cucos de la categoría, el nivel general de la Primera Damas era una incógnita. Además, había que buscar la forma de darle regularidad a un equipo con mayoría de jugadoras jóvenes. Muñiz encontró la respuesta a sus preguntas en la fortaleza física, aquella en la que comenzaron a trabajar antes del inicio del 2017. Así, las de rojo firmaron la mejor defensa del campeonato: recibieron solamente 444 goles en los 26 partidos del año. Es decir, un promedio de 17 goles por encuentro. El segundo equipo en ese rubro fue SAG Ballester, que finalizó con 536 tantos en contra, una media de más de 20 anotaciones. La diferencia es rotunda.

 

Desde la muralla defensiva, ayudada por sus arqueras (una de ellas, Florencia Pecarrere, realmente muy joven), las dirigidas por Paulo Molina construyeron sus triunfos. La velocidad de Cecilia Brasesco en los contragolpes, junto con la experiencia transmitida por Agustina Rocha desde el central y el desequilibrio individual de Daniela Natale fueron claves en la fase ofensiva. Además, varias juveniles se sumaron de buena manera al grupo.

 

El camino a Liga

 

Claro que no fue todo sencillo: las cuatro derrotas en el Apertura (ante Villa Modelo, Sedalo B, River y Estrella de Boedo) añadieron tensión a la definición en la segunda rueda. En el Clausura, Muñiz no quiso dejar dudas: perdió un sólo encuentro, ante River, el invicto de la categoría. De esta forma, todo se decidía en el encuentro ante el Alemán de Quilmes, en la última fecha: el equipo que ganaba ascendía. Y haciendo honor a esa famosa resiliencia, Muñiz debió luchar ante los imprevistos incluso en ese decisivo encuentro.

 

A poco de finalizar el partido, y con el resultado bastante ajustado, una de sus arqueras terminó con puntos en la rodilla tras un golpe contra la pared. Minutos después, la portera que había ingresado en su lugar también debió ser atendida por una molestia en la pierna, por lo que una de las jugadoras debió ocupar el arco. A pesar de esto, Muñiz logró imponerse por 21-19 ante Quilmes. Con ese pitido final, casi un año después de comenzar a entrenar en busca del ascenso, el sueño se consumó.

 

Pensando en el 2018

 

Claro que el Rayo Rojo quiere hacer valer su esfuerzo y por eso buscará la permanencia en la Liga de Honor. “Sabemos que tenemos que ganar entre siete y 10 partidos para mantenernos, sin margen de error”, aseguró Antonella Vetrano, jugadora del club de San Miguel. “Va a ser durísimo, pero se está entrenando para conseguirlo. Hay muchas ganas y se va a hacer lo imposible para cumplir con el objetivo”, agregó. El sacrificio y la constancia serán nuevamente necesarios para ir tras las metas, pero en Muñiz no tienen problema; saben que “los sueños no se cumplen, se trabajan”.

Stefanía León

Tesista de Ciencias de la Comunicación en U.B.A. y jugadora de Handball en la Municipalidad de San Miguel. Obsesiva de las redes sociales, buscando innovar siempre. Ex C5N y abriendo camino en A.F.A.